| dc.description.abstract | La evolución de los pueblos, de todos los pueblos, se realiza
mediante la sucesión continua e interminable de cambios que,
en el largo plazo, representan un avance global, una evolución con
respecto a lo viejo, matizado por períodos de estancamiento y de retroceso.
Es a esto a lo que se denomina el progreso humano. La forma
de esta dinámica es la de procesos sociales complejos, compuestos
por una multitud de fuerzas, factores y circunstancias en los que
a los hombres, dadas ciertas condiciones, nos corresponde el papel
de agentes principales. Por regla general, la naturaleza de esos procesos
nos permite su caracterización, y si ésta es oportuna nos facilita
advertir sus tendencias internas y actuar para acelerar o para retrasar
su desenlace. Hay momentos, sin embargo, en que esos procesos
parecieran obedecer a fuerzas ciegas, de tal modo que sus consecuencias
se nos imponen sin remedio. Los procesos sociales, las
transformaciones de la sociedad, se gestan a veces inadvertidamente,
hasta que comienzan a aparecer los primeros signos y luego manifestaciones cada vez más evidentes de que las fuerzas contrarias a los cambios a duras penas resisten el derrumbamiento del muro de
contención que preserva las viejas formas y los viejos intereses. | es_VE |